La tosferina es una enfermedad infecciosa causada por las bacterias Bordetella pertussis y Bordetella parapertussis. La transmisión se produce por contacto directo con las personas infectadas y su contagiosidad es muy alta, de hasta el 90% en los convivientes susceptibles.

Los síntomas de la tosferina suelen ser leves e inespecíficos, como los de un cuadro catarral, siendo el síntoma más constante la tos prolongada. Los lactantes menores de 6 meses son el grupo más vulnerable, pues aún no han recibido las dosis de vacuna que les confieren inmunidad, y son ellos los que más frecuentemente presentan complicaciones.

Cómo prevenir la tos ferina

La mejor medida preventiva para el control de esta enfermedad es la vacunación. En España el calendario de vacunación infantil sí incluye la vacuna de la tosferina. Sin embargo, ni la inmunidad natural tras la infección ni la adquirida tras la vacunación es permanente, disminuyendo con el tiempo, de forma que a los 6-10 años de la vacuna no hay protección.

Por este motivo, la tosferina continúa siendo un problema de salud pública a nivel mundial, habiéndose observado una reemergencia de la enfermedad en países con amplias coberturas vacunales.

Para intentar disminuir la incidencia de la enfermedad en la población y proteger al colectivo más vulnerable, hablamos de los lactantes pequeños, organismos científicos como el Center for Disease Control o la Asociación Española de Pediatría han propuesto la adopción de nuevas estrategias vacunales:

  • Vacunación universal del adolescente y el adulto cada 10 años con la vacuna dTPa (difteria, tétanos, pertussis).
  • Vacunación selectiva de personas que conviven con lactantes.
  • Vacunación de embarazadas en el tercer trimestre del embarazo, siendo ésta la forma más efectiva de proteger al recién nacido.

¿Estás embarazada o vas a ser recientemente mamá? Si tienes alguna duda sobre la tosferina o cómo proteger a tu hijo, deja tu consulta a nuestro equipo de pediatras.

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