Una clave importante es elegir la posición más adecuada para favorecer la expulsión de estos gases tan molestos para el bebé.

Te aconsejamos estas cuatro posturas que ayudan a eliminar los gases del niño:

Sobre el pecho. La forma más común es sostener al pequeño apoyado sobre el pecho, casi erguido, de tal manera que su cabeza quede a la altura del hombro del adulto. Y se acompaña con ligeros golpecitos en su espalda, para estimular el eructo. En estos casos es recomendable colocar una toalla u otro paño sobre el hombro, para no ensuciarse la ropa en el caso de que el bebé regurgite algo de comida, lo cual es normal y bastante habitual.

Boca abajo. Otra postura tradicional consiste en sujetar al niño, acostado boca abajo, sobre un brazo del adulto. Como en el caso anterior, con la mano libre se da al pequeño golpecitos en la espalda. Por su propio peso, el bebé presiona su barriga contra el brazo de quien lo sostiene, y esto propicia la expulsión del aire. Es importante que siempre su cabecita quede un poco más alta que el resto del cuerpo.

Sobre las piernas. El cuerpo del bebé se coloca en una posición similar a la anterior, pero en vez de sujetarse con un brazo, el adulto se sienta y lo apoya sobre su regazo.

Sentado. Cuando el niño ya ha crecido un poco y puede mantenerse sentado, se pone en esta posición. Mientras que con una mano se sostiene su barbilla, con la otra se aplican los mismos golpecitos ligeros descritos para las posturas anteriores.

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