Viajar con bebés

Irse de viaje con un bebé o con un niño pequeño puede ser una experiencia algo complicada, pero no tiene por qué ser una locura. El lema es “simplifica y vencerás”. Las vacaciones con hijos existen.

Adriana ha viajado mucho en su primer año de vida. Nada más nacer y en cuanto me pude mover nos fuimos a Galicia a la casa de mi madre porque el calor que hacía en Madrid era insoportable. Un mes después nos fuimos a Málaga a casa de sus abuelos paternos. A la niña parece que no le molesta demasiado tanto viaje y desde pequeñita aguanta dos o tres horas seguidas en el coche, lo cual nos permite viajar (casi) tranquilamente.

Viajar con bebés

Moverse con un bebé no siempre es demasiado fácil. Los primeros viajes que hicimos con Adriana eran complicados porque era muy pequeña. En sus dos primeros meses de vida atravesó España entera con todos sus bártulos: capazo, Maxi Cosi, bañera, cojín de lactancia, juguetes, ropitas, y otros enseres que ya ni recuerdo, pero lo que sí que recuerdo es que llevábamos el coche a tope. También nos movimos en tren igual de cargados, pero es mucho más fácil porque la niña si que durmió todo el viaje (dos horas y pico) encima de mí en el cojín de lactancia.

Según van creciendo el nivel de bártulos desciende y, al menos nosotros, cada vez necesitamos menos cosas. Con cinco meses hicimos un viaje en avión Madrid-Vigo que recuerdo bastante cómodo y sin demasiado equipaje. Su ropita, la silla, algún juguete y poco más. Otra cosa que hemos descubierto es que en la mayoría de los hoteles tienen una cuna, por lo que no solemos encontrar problema para dormir. Los partidarios del colecho, aunque sea ocasional, lo encontrarán mucho más fácil.

Lo cierto es que cuanto más crecen, más complicado se va haciendo el desplazamiento. Si te mueves en coche corres el riesgo de que el niño entre en barrena y no pare de llorar de ninguna de las maneras. En mi coche hay un libro de los bomberos con sirena y todo y hasta el momento nos sirve muy bien para consolarla en situaciones de emergencia. El peor enemigo del viaje en coche es el aburrimiento. Mantenerles distraídos con juguetes, libros y canciones, además de parar de vez en cuando son las mejores maneras de que viajen tranquilos. En el caso de los acompañantes también es importante mantener la calma, ya que si nos ponemos nerviosos ellos se alterarán más.

En cuanto a los planes creo que lo mejor y de la manera que mejor lo pasan es en el campo y al aire libre. No sé lo que nos deparará el futuro, ni si nos empezará a exigir ir a EuroDisney en vacaciones (espero que no), pero por el momento Adriana es feliz en el campo y no necesita mucho más aparte de un buen sombrero y sus purés.

Siempre debemos tomar precauciones, y si vais a ir a la playa o al monte, recordad siempre proteger al bebé (y a vosotros mismos del sol) con protectores solares y un gorro, limitar la exposición al sol a un máximo de 30 minutos. En el agua es muy importante extremar la precaución y no dejar que los niños se acerquen al agua sin la supervisión de un adulto.

Ya estamos en vacaciones, así que os deseamos que, si podéis descansar, las aprovechéis y lo paséis muy bien ¡Las vacaciones con bebés existen!